Las hormonas de la fertilidad y la reproducción (II)

En nuestro cerebro se sitúa una glándula de poco más de medio gramo de peso denominada hipófisis que, junto con el hipotálamo, regula gran parte de nuestro metabolismo. Dentro de esta glándula encontramos una zona llamada lóbulo anterior o adenohipófisis que es donde se producen una gran cantidad de hormonas muy importantes para la regulación y funcionamiento de nuestro cuerpo; entre otras cosas, se encargan de regular la función de las gónadas, es decir, nuestra función sexual.

En la adenohipófisis, por tanto, encontramos una serie de células organizadas llamadas células gonadotropas que son las encargadas de producir la secreción de las gonadotropinas.

Pero, ¿qué son las gonadotropinas y qué importancia tienen en la fertilidad?

Las gonadotropinas son las hormonas que están implicadas en la reproducción de los animales vertebrados, nosotros, los humanos, incluidos. Hay tres hormonas gonadotropinas que siempre hay que tener en cuenta en los tratamientos de infertilidad. Éstas son:

La FSH u Hormona Folículo Estimulante, cuya función principal es estimular el crecimiento y desarrollo del folículo ovárico que es quien contiene al ovocito. Además, favorece los movimientos del ovario. En los hombres, estimula la producción de espermatozoides.

La LH u Hormona Luteinizante provoca el final de la maduración del folículo iniciado por la FSH, la descarga y liberación del óvulo y, finalmente, la atrofia del folículo, ya inservible dando lugar al llamado cuerpo lúteo. Este proceso recibe el nombre de luteinización. En los hombres, estimula la producción de testosterona.
LTH o prolactina, estimula y regula la secreción de progesterona por parte del cuerpo lúteo recién formado. Igualmente, es la encargada de aumentar la secreción de leche en las glándulas mamarias, si bien su acción sólo es eficaz si actúan las tres hormonas.

Para que se complete el ciclo menstrual son necesarias las tres hormonas, pero ninguna de ellas actúa si, al mismo tiempo, las otras no se encuentran en circulación.

El uso de las gonadotropinas, principalmente las hormonas FSH y LH, para la elaboración de fármacos de estimulación ovárica supuso el gran paso en el tratamiento de la infertilidad y el espaldarazo definitivo a las técnicas de reproducción asistida.

Las gonadotropinas se encuentran de forma natural y en altas concentraciones en la orina de mujeres menopaúsicas. Así, durante la década de los noventa, hace relativamente muy poco tiempo, aparecieron los primeros preparados de FSH purificada y altamente purificada mediante procedimientos de nanofiltración. De la misma forma, a finales de la década surgió la primera gonadotropina recombinante a través de un proceso de producción de hormonas utilizando ADN.

Estas gonadotropinas recombinantes han aportado mayor pureza con respecto a las demás hormonas comercializadas hasta el momento. Diversos estudios avalan que todas las gonadotropinas (recombinantes, purificadas y altamente purificadas) son eficaces en los ciclos de estimulación ovárica para los diferentes tratamientos de reproducción asistida. pero no mayor eficacia de estimulación ovárica ni mayor calidad de los ovocitos y embriones, así como tampoco más eficiencia en los ciclos de estimulación que las gonadotropinas urinarias altamente purificadas, por lo que éstas siguen siendo una alternativa válida para los tratamientos de reproducción asistida.

Paco Guijarro Ponce
Responsable de Laboratorio Amnios In Vitro Project

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